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Razas de gatos hipoalergénicas

¿Amas a los gatos pero eres alérgico? ¿Estás buscando un gato que no te produzca alergia? No todas son malas noticias. Si bien es cierto que no existen razas de gatos libres de alergia, sí existen las hipoalergénicas. A través de este artículo podrás aclarar todas tus dudas sobre ellas para tu tranquilidad.

Antes de entrar en este tema, vamos a conocer qué son las alergias y por qué se producen.

¿Qué es una alergia?

La alergia es una sobrerreacción del sistema inmune cuando confunde un agente que es inofensivo con un invasor peligroso, provocando síntomas desagradables. Esto se convierte en un problema cuando afecta la calidad de vida de la persona o cuando compromete su salud.

¿Cómo se defiende nuestro cuerpo?

El ambiente que nos rodea está lleno de virus, bacterias y hongos, pero gracias al sistema inmune sobrevivimos a todos ellos. Su función es proteger y destruir ciertos invasores que suponen una amenaza para el organismo, sin embargo, en las personas alérgicas, el sistema inmune no funciona de manera adecuada ya que ataca a determinados alérgenos como si fueran invasivos, a pesar de que en la realidad no lo son, por ejemplo, el polen, la caspa de mascotas, ácaros o algunos alimentos.

Para neutralizarlos, el sistema inmune produce anticuerpos llamados inmunoglobulina clase E (IgE), específicos para cada alérgeno. Estos anticuerpos estimulan unas células llamadas mastocitos, las cuales liberan histamina a fin de combatir al agresor. La histamina contiene sustancias químicas con potentes propiedades inflamatorias, causando los síntomas alérgicos más comunes, como irritación de los pulmones, la piel, la nariz y otros tejidos. Por este motivo se recomiendan medicamentos antihistamínicos, los cuales inhiben su acción y alivian los síntomas.

¿Cómo causan alergia los gatos?

El gato es el único animal que produce una proteína especifica que se conoce como el Fel d1, presente en las glándulas salivales, anales y sebáceas (estas últimas ubicadas en la dermis), causando reacciones alérgicas en las personas que entran en su contacto.

Contrario a lo que se piensa, el pelo del gato no es lo que provoca la alergia, sino las partículas de caspa que contienen los alérgenos formados en las secreciones de las glándulas sebáceas. La caspa del gato consiste en fragmentos microscópicos de piel seca que se desprenden en la medida que va renovándose la piel.

Al descamarse se forman pequeñas partículas que se elevan en el aire, las cuales pueden ser inhaladas por las personas o llegar a las camas, alfombras, paredes, cortinas o ropa, produciendo la reacción alérgica al entrar en contacto con humanos.

Cuando los gatos se lamen, depositan sobre la piel y el pelaje la proteína Fel d1 presente en su saliva que, al ser combinada con la Fel d1 también presente en las glándulas sebáceas, crea un doble efecto alérgico en las personas alérgicas; esta reacción puede desencadenarse después de haber acariciado a un gato o haber sido lamido.

Por ejemplo, se realizó un estudio entre jóvenes de 19 años en el norte de Suecia, a fin de investigar la relación con el asma de los anticuerpos IgE para alérgenos de perros y gatos.

La IgE específica para la caspa de animales tuvo la mayor prevalencia y la relación más fuerte con el diagnóstico de asma. Además, la gravedad del asma se asoció directamente con la concentración de anticuerpos IgE para la caspa animal. Se llegó a la conclusión de que una alta concentración de anticuerpos IgE para alérgenos en perros y gatos estaban relacionados fuertemente con el diagnóstico, la gravedad y la persistencia del asma; sin embargo, una gran parte de los pacientes con asma en la actualidad no vivía con perros ni con gatos.

¿Se puede tener síntomas sin tocar o ver al animal?

Sí, los contactos indirectos pueden desencadenar los síntomas de la alergia. Esto es motivo de muchas sorpresas.

Una persona que sufra de alergia y acuda a una casa en la que vivan animales va a respirar las partículas de caspa liberadas en el ambiente, aunque no estén presentes los animales en ese momento. Es curioso, pero en el lugar de trabajo se puede entrar en contacto con estos alérgenos a través de un compañero que tenga un gato y cuyas partículas de caspa estén pegadas en su ropa, o por intermedio de personas que trabajen con animales como centros de veterinaria, granjas e hípicas.

Reducciones de las alergias en la niñez

Existe un estudio que plantea la hipótesis que los infantes que han vivido con perros y gatos en los primeros años de vida, tienen menos probabilidades de desarrollar asma y alergias a estos animales. Esto se debería a la exposición a una comunidad microbial más diversa en casa desde una edad muy temprana.

A pesar de estos resultados, hay que ser cautos y esperar un tiempo antes de tomar una posición. Aún no se puede recomendar la tenencia de mascotas en edades tempranas como medida preventiva de enfermedades como el asma, hasta que se realicen más investigaciones que aclaren el mecanismo exacto de acción de los alérgenos en los niños.

Anthony S. Fauci, MD, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (Niaid) de Estados Unidos comenta: “Estamos aprendiendo cada día más sobre cómo el entorno de la vida temprana puede influir en el desarrollo de ciertas condiciones de salud. Si podemos desarrollar estrategias para prevenir el asma antes de que se desarrolle, ayudaremos a aliviar la carga que esta enfermedad causa a millones de personas, así como a sus familias y comunidades”.

Los gatos libres de alergias son un mito

Existe el mito de que algunas razas de gatos no producen alergias, pero no es correcto. Lo que existen son razas hipoalergénicas, es decir, que producen una menor cantidad de proteína Fel D1. Sin embargo, hay personas que incluso cuestionan la existencia de estas razas hipoalergénicas.

En mi opinión, este estudio confirma que sí son reales. Se llevó a cabo para determinar la producción de Fel d1 en distintos tipos de razas, y se llegó a la conclusión de que las hipoalergénicas segregan y esparcen menos Fel D1 en comparación con otras, representando una alternativa para las personas alérgicas a los gatos.

Raza de gatos menos alergénicas

Los gatos con menos pelaje tienen menos probabilidades de acumular caspa, saliva, polvo, polen y orina, y son más fáciles de mantener limpios. 

1. Gato siberiano, el más recomendado

Si te encanta el aspecto de un gato de pelo largo, el siberiano es para ti. Es una de las razas más recomendadas para personas alérgicas. Son gatos muy cariñosos, ágiles e inteligentes; además se les cae poco el pelo.

Imagen / Gato Siberiano Murmur

Gato siberiano

2. Gato balinés, el segundo lugar

A pesar de tener un pelaje medianamente largo, tiene poco desprendimiento de pelo y, por lo tanto, menos propagación de caspa. Su carácter amigable, fiel y juguetón hace de él un compañero ideal.

Imagen /Desaix83

Gato balinés

3. Gato azul ruso

Su pelo tupido, corto y denso concentra más a los alérgenos cerca de su piel, distribuyéndolos menos en el hogar. Son conocidos por su personalidad tímida, cariñosa y leal.

Imagen / ruskis

Gato azul ruso macho

4. Gato Devon Rex

El Devon Rex posee un pelo suave, ondulado y de poca cantidad. Es uno de los gatos que menos pelo suelta, lo que significa menos cantidad de alérgenos diseminados en el hogar. Tiene un carácter dulce y juguetón.

Imagen

Devon Rex macho

5. Gato Javanés

La mayoría de los gatos tienen tres capas de pelo (capa superior, media e inferior), sin embargo, los gatos javanés tienen solamente la capa superior fina, lo cual hace que dispersen menos alérgenos. Es curioso, sociable e inteligente.

Imagen / Starjely

Gato Javanés

El gato Sphynx, las aparencias engañan

El Sphynx o gato esfinge es frecuentemente asociado como raza hipoalergénica, pero en realidad no se puede decir que lo sea. Aunque estos ejemplares parecen que no tuvieran pelos, no es así ya que presentan una capa de vello muy fino y corto, imperceptible al tacto y a la vista. Es un error pensar que un vello tan fino signifique menos alérgenos ya que la persona estará en contacto directo con la piel, portadora de FEL D1 (recuerde que no es solo el pelo lo que causa la alergia).

Imagen / Paradais Sphyn

Gato esfinge

Aseo del gato para reducir alérgenos

Si es alérgico a los gatos, lo mejor es elegir uno de raza hipoalergénica, pero si ya convive con él y descubre que es alérgico, las siguientes medidas le ayudarán a una mejor convivencia:

Los cepillados son fundamentales para reducir la caspa que produce la alergia, en especial en las épocas de muda de pelo. Los cepillados deben realizarse en el exterior de la casa para evitar que el pelo se disperse dentro del hogar. Lo recomendable es que lo haga una persona que no sea alérgica, y de no ser el caso que utilice una mascarilla y guantes.

En los casos de gatos de pelo largo o semilargo, un corte de pelo ayudará a que el alérgeno se acumule en menor cantidad en el pelaje. También existe un producto llamado Vetriderm que neutraliza el alérgeno que causa la reacción, siempre y cuando sea una alergia leve a moderada.

La caja de arena no debe estar cerca de las habitaciones y, preferiblemente, otra persona debe encargarse de la limpieza.

Una alimentación rica en ácidos grasos esenciales Omega-3 y Omega-6 ayudará a tener el pelo más hidratado y a reducir el desprendimiento de la caspa, causando una menor dispersión del alérgeno.

En cuanto a bañar a su gato, este estudio evaluó la eficacia de las diferentes técnicas de lavado en la eliminación del alérgeno en el gato, así como su efecto en el aire. Los resultados demostraron que lavar a los gatos por inmersión reduce su cantidad de alérgeno y puede disminuir la cantidad en el aire, pero esta disminución no se mantiene más de una semana. Por lo tanto habría que bañarlo una vez semanalmente.

Cuida de tu ambiente

Con respecto a los tejidos de las alfombras se desaconseja la lana, especialmente si es gruesa o de pelo largo, ya que acumula mayor suciedad. Reemplácelas por alfombras de bambú o por suelos lisos de madera para evitar la acumulación de alérgenos dentro de su hogar.  Los pisos de madera retendrán menos alérgenos y serán más fáciles de limpiar que las alfombras. Cambie las cortinas de telas por persianas de material sintético y los muebles tapizados por sillones de madera. Utilice edredones y colchones hipoalergénicos.

Mantenga la casa bien ventilada y abra las ventanas diariamente para facilitar la entrada de oxigeno y así purificar el ambiente. Esta medida puede reforzarla con un purificador de aire, a fin de eliminar los alérgenos y otros contaminantes, aunque no erradicará los alérgenos adheridos a las superficies. Si tiene aire acondicionado procure ponerle un filtro (HEPA) de alto rendimiento ya que reducen la cantidad de alérgenos presentes en el aire como ácaros de polvo, polen, esporas de moho y caspa de mascotas.  En lo posible evite que su gato acceda a su habitación, dado que es importante que el ambiente donde duerme y pase la mayor parte del tiempo se encuentre libre de alérgenos. También asegúrese de lavar sus manos cada vez que toque a su gato o cuando termine de jugar con él.

Conclusión

Si eres alérgico a los gatos y ya tienes uno, puedes tomar una serie de medidas preventivas que ayudarán a minimizar su impacto en el hogar y en tu salud. Si estás a punto de adoptar puedes escoger una de las razas hipoalergénicas mencionadas en este artículo y pasar un tiempo con ellas para asegurarte que no te producen reacciones alérgicas. En todo caso no existe tal cosa como gatos sin alergénicos, solo los que producen menos.

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Cristina Pichon Wütscher

Cristina Pichon Wütscher

Cristina Pichon es una psicóloga especializada en psicología clínica por la Universidad Complutense de Madrid. Desde el 2012 se dedica exclusivamente a la investigación del mundo animal, con un énfasis en perros y gatos con problemas de movilidad. Su mayor aspiración en la vida es crear un refugio para animales abandonados, y tiene la certeza de que cumplirá su sueño algún día.
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