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Películas para Recordar – Instinto

En un entorno psiquiátrico donde las pastillas y la fuerza son la norma, un alma rebelde por el nombre de Theo Caulder (Cuba Gooding Jr.) ofrece un enfoque diferente en el tratamiento del antropólogo Ethan Powell (Anthony Hopkins), condenado por matar a dos hombres y herir a varios otros. Hopkins interpreta su personaje perfectamente como el hombre peligroso con una mente fascinante, tal como lo hizo antes con Hannibal Lecter en El Silencio de los Corderos.

Theo Caulder y Ethan Powell


Sin embargo, Powell está muy lejos de la mente viciosa de Lecter. El primer signo de bondad de este hombre lo vemos en una de las primeras escenas de la película, en la que está encerrado en una furgoneta con 2 perros agresivos y encadenados, puestos allí para vigilarlo en caso de que tratase de escapar. Cuando las puertas se abren de nuevo, los policías se sorprenden al ver a los dos bóxers en un estado tranquilo-sumiso sobre el regazo de Powell.

Caulder es capaz de ver a través de la apariencia intimidante de su paciente, llevando su caso como un desafío de la vida. Cuanto más sabe sobre el hombre, más cree en él. Al hacer una buena lectura de los archivos, consigue deducir que Powell vivió con gorilas en su hábitat durante los 2 años previos a los asesinatos. La clave está en llevarlo a hablar de esa época y lo que sea que haya sucedido allí que lo perturbara tanto. Para llegar allí Caulder realmente tendrá que tomar el toro por los cuernos, ya que Powell no ha dicho una sola palabra en meses a nadie, por lo que esto tendrá que ser el primer paso.

Ethan Powell con gorilas


Los factores externos también tendrán que ser manejados. La medicación tiene a Powell en un estado adormecido y las condiciones en el centro psiquiátrico son brutales, con el guardia Dacks (John Ashton) como la cabeza de un sistema de control basado en el miedo y la autoridad. Caulder tendrá que luchar como un rebelde con el fin de introducir un poco de cordura, no sólo por el bien de su paciente, sino también por el de todos los demás que viven en condiciones muy bajas. Y cuanto más penetra en la mente de Powell, más sube su afinidad hacia él.

Theo Caulder observando a Ethan Powell


La pasión por su trabajo, el amor por los gorilas, la forma en que vivió entre ellos y fue aceptado como miembro de la familia, la paz que encontró en los bosques que no se parecían en nada a la civilización moderna, así como su arrepentimiento por haber trabajado como cuidador de un zoológico en sus primeros días, poniendo a gorilas tras las barras, lejos de su libertad … y por supuesto, el trágico incidente que condujo a los asesinatos.

Ethan Powell jugando con un bebé gorila


Al final, la película intenta entregar 3 mensajes: a) los animales pertenecen a la naturaleza y no a los zoológicos, b) la ambición humana le lleva a invadir territorios en detrimento de otros seres humanos o seres vivos, y c) el tratamiento mental debería ser natural, sin productos químicos, en un ambiente pacífico y comprensivo y no autoritario. Cada espectador tendrá su propio punto de vista respecto a los 3 puntos; yo personalmente creo que nunca viviría con gorilas, pero el discurso de Ethan Powell merece ser escuchado.

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Eduardo García

Eduardo García

Eduardo García es un fanático del mundo animal y graduado de guión y edición de cine. Co-fundó Animaltia para hacerle un humilde homenaje a los animales del mundo, y escribe en las secciones de Películas y Animales Famosos.